Entrevista a Anatxu Zabalbeascoa

“Quienes salen fortalecidos de los momentos difíciles son los visionarios”

“A nadie le interesa la crítica de arquitectura”

Antes la gente se definía por una profesión. Ahora, empiezan a emerger campos de trabajo o ámbitos como definiciones de una dedicación profesional. Así, presentar a Anatxu Zabalbeascoa como periodista sería hacerle un flaco favor. Es periodista, crítica, escritora… Encontrar una palabra o expresión es poco. Se adecua más identificarla como una profesional del ámbito de la arquitectura en el campo de la redacción. Efectivamente, sabe leer edificios y sabe narrarlos. Colabora con el diario El País sobre ese ámbito, participa en jornadas, escribe algunos libros infantiles sobre ciudades… Y escribe un blog: Del tirador a la ciudad.

Entrevistamos a Anatxu coincidiendo con el primer cumpleaños del blog “Del tirador a la ciudad”, blog que actualiza cada pocos días. A pesar de la faena,  contactar con ella ha sido relativamente fácil. Responde con rapidez los correos y facilita bastante nuestro trabajo: “esta semana no puedo, pero la siguiente sí”. Y cumple. Con lo que, para un blog que empieza, es de agradecer.

Época de crisis y de cambios importantes a muchos niveles, algunos visibles y en marcha, otros que se dejarán ver. La nuestra es una crisis con mucho peso de lo inmobiliario y, por lo tanto, de lo constructivo. Arquitectos haciendo de taxistas, pánico en las facultades, proyectos menos ambiciosos, ahorradores… ¿Es ésta una crisis que afecta a la arquitectura o más bien una crisis de la arquitectura? ¿Qué tipo de arquitectura y qué tipo de arquitecto/a saldrá de este momento?

Las crisis económicas ponen en cuestión todo lo que representa la sociedad del momento. Ésta también. De manera que la crisis del modelo productivo afecta especialmente a la arquitectura aunque haya sucedido sobre todo en la construcción y por abusos de unos y otros. Con los bancos a la cabeza. Quienes salen fortalecidos de los momentos difíciles son los visionarios. Quienes alcanzan a ver y a arriesgar, lo que el resto no ve. En ese sentido, hay gente construyendo casas pasivas en España y prefabricados que no se veían antes de la crisis. Las crisis dan tiempo para pensar. Y reflexionar. También para mirar hacia otro lado y cuestionar los modelos. El mundo occidental no puede seguir derrochando sin conocer el sufrimiento de otros lugares.

En una entrevista que usted hizo a Peter Eisenman él declara que la alianza político-arquitecto funciona mucho mejor con gobiernos de derechas. ¿Quién necesita a quién? En la crisis actual nos hemos dado cuenta que ha habido una simbiosis algo apasionada. ¿Quién ha seducido a quién? ¿O acaso los empresarios han hecho de alcahueta? ¿Qué ha pasado? Qué reflexión hay que hacerse deberían hacerse arquitectos y urbanistas?

Son muchos los arquitectos que a lo largo de la historia no se han preocupado por la ideología de su cliente. Eso no es una novedad. Los políticos han utilizado tradicionalmente la arquitectura (y otras artes, piense en el teatro en la época romana) como herramienta para comunicar su poder. Los arquitectos han querido levantar esos edificios singulares. El pacto convenía a todos. Como dice Eisenman, la mala conciencia del político de izquierdas se supone que le lleva a no creer en el “despotismo ilustrado”. En los últimos años, la arquitectura española no ha reflejado ideologías. Gallardón ha inaugurado en Madrid el proyecto M-Río, junto al río Manzanares, que es espacio público para todos, ¿izquierdas o derechas? Dar prioridad a la construcción de un Centro Cultural vacío de contenidos cuando hacen falta hospitales, escuelas o bibliotecas es de nuevos ricos. Al margen de la ideología del político.La última pregunta tal vez debería hacerla a arquitectos y urbanistas. La pregunta que nos hacemos muchos ciudadanos es ¿cómo recuperar las ciudades?

Usted ha criticado duramente la resolución del Premi Barcelona d’Arquitectura 2010 por, podríamos decir, anacrónico y contrario a sus principios. En su artículo expone los errores que dicho fallo supone, pero ¿cuáles son las causas o los supuestos méritos de la nueva sección de la Sagrada Família que han llevado al juzgado a premiarla? Es decir, ¿qué mensaje cree que se está dando o se quiere dar?

Más allá de discutir la ampliación, critiqué que fuera considerada el mejor edificio levantado en Barcelona el año pasado. El mensaje que envía esa decisión es claro: lo mejor del año ha sido un pastiche. Lo peor debe de ser terrible. ¿Motivos para el premio? El jurado dictó un fallo.

El texto fue publicado en su blog. Por lo que he podido saber, El País es el único periódico nacional que tiene blog de arquitectura.  ¿Cómo se gestó el proyecto de blogs del País, qué modelos había y qué se perseguía, en especial, con el blog “Del tirador a la ciudad”?

Fue un encargo de los nuevos jefes de la sección digital del periódico. No había modelos. Libertad, periodicidad, mucho trabajo y voluntad de ser plurales.

¿Falta crítica y periodismo de arquitectura? En caso afirmativo, ¿qué falta? ¿Lectores, redactores, discurso crítico, publicaciones?

A nadie le interesa la crítica de arquitectura. Eso sí, hay muchos diseñadores y arquitectos que se llenan la boca reclamándola. Cuando señalas fallos y razonas una crítica son muy pocos los que la reciben bien. O te acusan de no haber entendido un libro, en lugar de plantearse lo que éste dejaba ver o su fallo a la hora de redactarlo, o te envían bonitos mensajes de SMS criticándote a ti.  Son muchos los arquitectos que escriben en medios. Sonroja ver como se citan a sí mismos como lo mejor del año. Pero no hay arquitectos que protesten.

El sector de la información parece que vive cambios estructurales con la implantación de internet. Cambia la manera de leer pero sobretodo de redactar y aún más del estatus del redactor. En resumen, el free-lance se convierte en norma, sobretodo en el periodismo cultural. ¿Qué ventajas y qué inconvenientes le ve a la condición free-lance?

La ventaja es que uno puede hacer trabajos para varios medios y tiene un horizonte más amplio que el que se pasa el día en la redacción. El inconveniente es el de la incertidumbre y la inseguridad. En general, salvo contratos, se va a la pieza. Eso exige mantener los ojos abiertos y autoexigirse. Se vive económicamente peor, pero, al no acomodarse, uno se mantiene más vivo.

¿Cuál debe ser la ambición de un free-lance cultural? ¿Cuál es su visión del mundo de la comunicación periodística cultural en la próxima década? ¿Qué calidades debe tener el periodista que quiera dedicarse a temas urbanos y arquitectónicos? ¿Cómo planifica su trabajo y qué elementos debe tener en cuenta?

Ufff. Cada uno debe de tener sus ambiciones y objetivos. No se pueden prestar. Desconfía de quien te asegure cómo será el mundo del periodismo la próxima década. Es una página en blanco. Eso es el reto y el miedo. Para hacer cualquier cosa en la vida hay que intentar hacerla bien, con dedicación, con descreimiento, con interés, con responsabilidad y, a ser posible, con entusiasmo. Para escribir sobre arquitectura es fundamental visitarla. Y hablar con la gente. Preguntar a varias partes. ¿Planificación? Mi trabajo consiste en ir apagando fuegos.

Época de crisis y de cambios importantes a muchos niveles, algunos visibles y en marcha, otros que se dejarán ver. La nuestra es una crisis con mucho peso de lo inmobiliario y, por lo tanto, de lo constructivo. Arquitectos haciendo de taxistas, pánico en las facultades, proyectos menos ambiciosos, ahorradores… ¿Es ésta una crisis que afecta a la arquitectura o más bien una crisis de la arquitectura? ¿Qué tipo de arquitectura y qué tipo de arquitecto/a saldrá de este momento?

Las crisis económicas ponen en cuestión todo lo que representa la sociedad del momento. Ésta también. De manera que la crisis del modelo productivo afecta especialmente a la arquitectura aunque haya sucedido sobre todo en la construcción y por abusos de unos y otros. Con los bancos a la cabeza. Quienes salen fortalecidos de los momentos difíciles son los visionarios. Quienes alcanzan a ver y a arriesgar, lo que el resto no ve. En ese sentido, hay gente construyendo casas pasivas en España y prefabricados que no se veían antes de la crisis. Las crisis dan tiempo para pensar. Y reflexionar. También para mirar hacia otro lado y cuestionar los modelos. El mundo occidental no puede seguir derrochando sin conocer el sufrimiento de otros lugares.

En una entrevista que usted hizo a Peter Eisenman él declara que la alianza político-arquitecto funciona mucho mejor con gobiernos de derechas. ¿Quién necesita a quién? En la crisis actual nos hemos dado cuenta que ha habido una simbiosis algo apasionada. ¿Quién ha seducido a quién? ¿O acaso los empresarios han hecho de alcahueta? ¿Qué ha pasado? Qué reflexión hay que hacerse deberían hacerse arquitectos y urbanistas?

Son muchos los arquitectos que a lo largo de la historia no se han preocupado por la ideología de su cliente. Eso no es una novedad. Los políticos han utilizado tradicionalmente la arquitectura (y otras artes, piense en el teatro en la época romana) como herramienta para comunicar su poder. Los arquitectos han querido levantar esos edificios singulares. El pacto convenía a todos. Como dice Eisenman, la mala conciencia del político de izquierdas se supone que le lleva a no creer en el “despotismo ilustrado”. En los últimos años, la arquitectura española no ha reflejado ideologías. Gallardón ha inaugurado en Madrid el proyecto M-Río, junto al río Manzanares, que es espacio público para todos, ¿izquierdas o derechas? Dar prioridad a la construcción de un Centro Cultural vacío de contenidos cuando hacen falta hospitales, escuelas o bibliotecas es de nuevos ricos. Al margen de la ideología del político.La última pregunta tal vez debería hacerla a arquitectos y urbanistas. La pregunta que nos hacemos muchos ciudadanos es ¿cómo recuperar las ciudades?

Usted ha criticado duramente la resolución del Premi Barcelona d’Arquitectura 2010 por, podríamos decir, anacrónico y contrario a sus principios. En su artículo expone los errores que dicho fallo supone, pero ¿cuáles son las causas o los supuestos méritos de la nueva sección de la Sagrada Família que han llevado al juzgado a premiarla? Es decir, ¿qué mensaje cree que se está dando o se quiere dar?

Más allá de discutir la ampliación, critiqué que fuera considerada el mejor edificio levantado en Barcelona el año pasado. El mensaje que envía esa decisión es claro: lo mejor del año ha sido un pastiche. Lo peor debe de ser terrible. ¿Motivos para el premio? El jurado dictó un fallo.

El texto fue publicado en su blog. Por lo que he podido saber, El País es el único periódico nacional que tiene blog de arquitectura. Tampoco New York Times, The Guardian, Le Monde tienen blog de arquitectura. ¿Cómo se gestó el proyecto de blogs del País, qué modelos había y qué se perseguía, en especial, con el blog “Del tirador a la ciudad”?

Fue un encargo de los nuevos jefes de la sección digital del periódico. No había modelos. Libertad, periodicidad, mucho trabajo y voluntad de ser plurales.

¿Falta crítica y periodismo de arquitectura? En caso afirmativo, ¿qué falta? ¿Lectores, redactores, discurso crítico, publicaciones?

A nadie le interesa la crítica. Eso sí, hay muchos diseñadores y arquitectos que se llenan la boca reclamándola. Cuando señalas fallos y razonas una crítica son muy pocos los que la reciben bien. O te acusan de no haber entendido un libro, en lugar de plantearse lo que éste dejaba ver o su fallo a la hora de redactarlo, o te envían bonitos mensajes de SMS criticándote a ti.  Son muchos los arquitectos que escriben en medios. Sonroja ver como se citan a sí mismos como lo mejor del año. Pero no hay arquitectos que protesten.

Para terminar, unas preguntas en clave más profesional. El sector de la información parece que vive cambios estructurales con la implantación de internet. Cambia la manera de leer pero sobretodo de redactar y aún más del estatus del redactor. En resumen, el free-lance se convierte en norma, sobretodo en el periodismo cultural. ¿Qué ventajas y qué inconvenientes le ve a la condición free-lance?

La ventaja es que uno puede hacer trabajos para varios medios y tiene un horizonte más amplio que el que se pasa el día en la redacción. El inconveniente es el de la incertidumbre y la inseguridad. En general, salvo contratos, se va a la pieza. Eso exige mantener los ojos abiertos y autoexigirse. Se vive económicamente peor, pero, al no acomodarse, uno se mantiene más vivo.

¿Cuál debe ser la ambición de un free-lance cultural? ¿Cuál es su visión del mundo de la comunicación periodística cultural en la próxima década? ¿Qué calidades debe tener el periodista que quiera dedicarse a temas urbanos y arquitectónicos? ¿Cómo planifica su trabajo y qué elementos debe tener en cuenta?

Ufff. Cada uno debe de tener sus ambiciones y objetivos. No se pueden prestar.  Desconfíe de quien le asegure cómo será el mundo del periodismo la próxima década. Es una página en blanco. Eso es el reto y el miedo. Para hacer cualquier cosa en la vida hay que intentar hacerla bien, con dedicación, con descreimiento, con interés, con responsabilidad y, a ser posible, con entusiasmo. Para escribir sobre arquitectura es fundamental visitarla. Y hablar con la gente. Preguntar a varias partes. ¿Planificación? Mi trabajo consiste en ir apagando fuegos.

 

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